miércoles, 11 de diciembre de 2013

El trabajo educativo, político e ideológico; Enver Hoxha, 1942

Hoy traemos un breve trozo extraído de uno de los capítulos del: «Informe presentado ante la primera conferencia consultiva de activistas del Partido Comunista de Albania», presentado por Enver Hoxha durante aquellos difíciles días de abril de 1942. Con dicho informe veremos problemas paralelos que por desgracia aún sobreviven en el movimiento comunista, de hecho podemos decir que algunos de ello se han agudizado para desgracia nuestra.

Uno de los problemas es el que venimos insistiendo, la formación ideológico del individuo a nivel colectivo como individual. Aquí el albanés cita elementos como la dificultad de encontrar obras marxistas adecuadas que estén traducidas –algo que nosotros humildemente intentamos solventar–, comenta la dificultad de impresión para la difusión de las obras –algo prácticamente solucionado en gran parte del mundo gracias a los diversos avances–, o la propagación de teorizaciones antimarxistas entre los supuestos comunistas, debido a la poca educación marxista –un ejemplo sería las teoría del «precariado»–. Entre los vicios más sonados nos sorprende el arte de citar sin conocer la fuente, práctica muy utilizada entre los comunistas, y sobre todo entre los pretendidos medios de información marxista de internet, por ello desde aquí intentamos no citar nunca cita sea apócrifa –que no exista o no sea del autor–. Otro vicio realmente arraigado no sólo entre medios virtuales, sino entre militantes de partido, es el de citar consignas como «revolución o barbarie», «los obreros no tienen patria», o «el poder nace del fusil», sin conocer más allá de dichas proclamas, o sin saber bien en el contexto en el que fueron pronunciados. Por último la dejadez para estudiar las propias obras del partido y desconocer su línea, son hechos tristes que tampoco están muy lejos de la realidad actual.


Como habíamos reflexionado de pasada en la introducción de la propia obra, la difusión de obras tan conocidas antaño como la famosa obra de Iósif Stalin: «Los fundamentos del leninismo» de 1924, trabajo que era algo de lo más normal que fue cayendo en el olvido entre los partidos comunistas con la llegada del jruschovismo. Se cita la famosa obra de Iósif Stalin: «Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» de 1938, de la cual hemos posteado material, pero que intentaremos traerla entera a nuestro estilo en breve.  De igual modo, como también acabábamos de decir en publicaciones anteriores, la influencia del búlgaro Georgi Dimitrov y sus obras en la formación ideológica del Partido Comunista de Albania, fue clave.

El documento:

La fundación del PCA - Obra de Shabana Huessy, 1974

El trabajo educativo, político e ideológico

«Se ha dado poquísima importancia a la educación, a la elevación del nivel político e ideológico y a la bolchevización de los cuadros. A otros problemas todavía menos.

Para poder orientarnos en tan compleja situación como es hoy la nuestra, debemos estar pertrechados con la táctica y la teoría del proletariado, con las enseñanzas legadas a la humanidad por Marx y Engels, y que Lenin y Stalin han enriquecido y desarrollado aún más.

La razón por la que los cuadros no están a la altura requerida no reside en que los camaradas no estudien o se nieguen a hacer esfuerzos para ello, sino en el hecho de que las obras, cuyo estudio es muy necesario a la clase obrera y a los cuadros comunistas, no hayan sido traducidas. Se han traducido algunos libros y folletos, algunos de dudoso origen. Hay entre ellos también buenos libros. Pero se ha omitido traducir los textos más necesarios: «La Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1938), los «Fundamentos del leninismo» (1924), así como el informe presentado por Dimitrov ante el VIIº Congreso de la Komintern (1935), etc. A esta laguna se debe imputar el bajísimo nivel teórico y político de los camaradas. Ciertos camaradas, que han leído algunos libros, se las dan de sabios, y se han puesto incluso a escribir artículos, desviándose del marxismo-leninismo y esforzándose en crear nuevas teorías como la «teoría de clase» [1] y la «teoría de los cuadros» [2].

martes, 10 de diciembre de 2013

La guerra de liberación del pueblo albanés contra el invasor fascista; Partido del Trabajo de Albania, 1964

El texto de a continuación sirve para mostrar lecciones claras a todos los marxista-leninistas sobre el carácter inmutable de las clases reaccionarias nacionales y extrajeras frente a los movimientos comunistas durante la etapa de liberación nacional. El Partido Comunista de Albania desde su estado embrionario, supo medir correctamente la situación durante la ocupación fascista, por ello, propuso que la consigna a llevar a cabo en esa etapa era la de: 

«Combatir por la independencia nacional del pueblo albanés y por un gobierno popular democrático en una Albania libre del fascismo». (Resolución de la Reunión de los Grupos Comunistas. Documentos Principales del PTA)

Por ello el discurso frente a las masas sería el de:

«Unir a todos los elementos honrados y antifascistas, sin distinción de religión, de grupo o corriente política». (Zeri i popullit, primera edición, 25 de agosto de 1942)

La actitud como decimos del partido, fue la de ganarse a todo verdadero patriota para luchar contra los invasores extranjeros, no vendiendo en este camino, los logros conseguidos por el partido durante la lucha de liberación nacional, bajo esta presión se condenaron acuerdos conciliadores como el de Mukje:

«El acuerdo de Mukje hacía aparecer al «Balli Kombëtar» que había saboteado la Lucha de Liberación Nacional y ayudado de diversas maneras a los ocupantes, como una organización que había combatido el fascismo, igual que el Frente de Liberación Nacional. En lugar de exigir que el «Balli» se empeñase en la lucha contra los invasores, Ymer Dishnica y Mustafa Gjinishi accedieron a la demanda demagógica del «Balli» sobre la «proclamación de la independencia» y el derrocamiento de la «asamblea fascista del 12 de abril», en la cual habían tomado parte casi todos los cabecillas del «Balli» y que el pueblo jamás había reconocido. Aceptaron la consigna falaz de «la Albania étnica» que el fascismo y la reacción blandían como un arma para embaucar al pueblo albanés, hacerlo olvidar el principal enemigo del momento y enemistarlo con los pueblos vecinos. Admitieron la propuesta de la reacción sobre la creación de un «Comité por la Salvación de Albania», compuesto por igual número de representantes del «Balli Kombëtar» y del Frente de Liberación Nacional, y que debía investirse de las atribuciones de un gobierno provisional. (...) La decisión del Consejo General, de julio de 1943, de entablar conversaciones con los cabecillas ballistas era una última tentativa por apartar al «Balli» del camino de la traición y atraerlo a la lucha contra los ocupantes. Este esfuerzo se había hecho en interés de la patria y de la Lucha de Liberación Nacional. Pero, el acuerdo concluido en Mukje atentaba contra los intereses del pueblo y de la patria. Desorientaba a la población, apartaba su atención de la lucha contra los ocupantes y propiciaba la idea de una falsa unidad, edificada sobre la base de regateos desde arriba. El acuerdo de Mukje destruía las grandes victorias obtenidas en la lucha antifascista bajo la dirección del Partido Comunista y, lo peor era que abría el camino para que el Poder político pasara a manos de la burguesía reaccionaria, que no había disparado ni un solo tiro y no luchaba contra los opresores extranjeros, sino al contrario, había colaborado y colaboraba todavía con ellos. (...) En consecuencia acuerdo semejante constituía una traición al pueblo y la revolución. Por esta razón, y por iniciativa del camarada Enver Hoxha, el Comité Central y todo el Partido rechazaron inmediatamente y sin vacilación el acuerdo de Mukje». (Partido del Trabajo de Albania; Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)

La traición abierta hacia la liberación nacional por parte de las fuerzas burguesa-feudales albanesas no tardó en suceder:

«En septiembre de 1943, 50.000 tropas alemanas entraron en Albania para sustituir a los italianos. Los nuevos ocupantes establecieron un gobierno títere con los «patriotas» del «Balli Kombëtar» cooperando para oponerse al Frente de Liberación Nacional. Mientras tanto, un sector del Frente de Liberación Nacional, a instancias de los imperialistas británicos, se separó y formó la organización «Legaliteti», dedicado a la restauración de la monarquía albanesa. El Frente de Liberación Nacional se vio obligado a emprender la lucha armada no sólo contra las tropas de ocupación alemanas, sino también contra el «Balli Kombëtar», que había optado por aliarse con los alemanes y también contra los integrantes del Partido «Legaliteti», que ahora eran la elección británica y estadounidense para ser los nuevos gobernantes de Albania». (Jim Washinton, El socialismo no se puede construir en alianza con la burguesía, 1980)

Gracias a estas perfectas maniobras:

«En noviembre de 1944 Albania se convirtió en la primera de las naciones orientales Europeas en triunfar sobre los invasores alemanes, y, junto con Yugoslavia, el único en hacerlo sin la ayuda del ejército rojo soviético. El nuevo poder estatal que fue organizado por el PCA era una democracia popular basada en la alianza del proletariado y el campesinado pobre. El Partido Comunista de Albania fue el único partido de Europa del Este que no estableció una forma de gobierno de coalición con la burguesía tras la liberación. El nuevo Gobierno albanés representa sólo a las clases explotadas y oprimidas, excluyendo en la formación del gobierno a todas las clases explotadoras». (Jim Washinton, El socialismo no se puede construir en alianza con la burguesía, 1980)

No hace falta comentar el papel de la Unión Soviética antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial para el pueblo albanés, así como el papel de zapa y pro ballista
-legalitetista de los aliados anglo-estadounidenses de la coalición antifascista. 

Por supuesto hay que destacar también la creación del ejército popular, el nuevo poder político, como métodos que derribaban la superestructura burguesa. Ahí, la razón entonces, del estudio de la revolución albanesa para todo marxista-leninista, que poco a poco recuperaremos con más material. 

El documento:


La guerra de liberación del pueblo albanés contra el invasor fascista

Albania fue una de las primeras víctimas de la agresión fascista. Ya en enero de 1939, el gobierno fascista italiano había tomado medidas definidas preparando su agresión contra Albania. Había concentrado tropas y fuerzas navales en los puertos del sur de Italia. Tan pronto como supo de esas preparaciones para una agresión fascista, nuestro pueblo se levantó en protesta y ya desde el 1 de abril demandó de su gobierno que le diera armas para defender su Patria. Pero Zogu y su gobierno que habían capitulado a la presión de Italia, hicieron caso omiso de las demandas del pueblo. Entonces los patriotas mismos tomaron la iniciativa de organizar la defensa de la Patria. Establecieron centros de reclutamiento de voluntarios en varios ciudades y pueblos del país, recolectaron armas y municiones y proporcionaron lugares de entrenamientos para los voluntarios. Las fuerzas armadas de Italia lanzaron su ataque contra Albania el 7 de abril de 1939. El rey Zogu y su pandilla traicionaron la Patria y huyeron a Grecia. Pero el pueblo albanés ofreció resistencia armada contra los fascistas italianos, que sólo después de repetidos intentos pudieron desembarcar en tierra albanesa. Por eso, los  albaneses fueron los primeros en oponer la resistencia armada a la agresión fascista en Europa. 

Aunque la opinión pública progresista del mundo denunció esta agresión fascista contra Albania, los círculos gobernantes de las potencias occidentales guardaron silencio absoluto sobre ella. La Liga de Naciones, de la que Albania era miembro, no dijo nada sobre la ocupación de ese país. Pero esta actitud de la  Liga de Naciones era el resultado directo de la política seguida por las potencias occidentales que dirigían los asuntos de la Liga en aquel tiempo. Chamberlain, el Primer Ministro inglés, declaró en la Cámara de Comunes, el 6 de abril, que Inglaterra no tenía intereses especiales en Albania. Así, él endorsó en realidad la agresión fascista contra  Albania, a pesar de que esto constituía una violación directa del acuerdo que él mismo había concluido con Mussolini solamente un año antes, el 16 de abril de 1938, según el cual las partes se habían comprometido a conservar el statu quo en la región del Mediterráneo. 

Los estados vecinos tuvieron también una actitud de indiferencia, aunque la agresión italiana contra Albania marcó la etapa inicial de una amplia agresión fascista italiana en los Balcanes, Krishich, el embajador de Yugoslavia en Roma, en su conversación con Ciano el 29 de marzo, declaró que Yugoslavia no tenía objeción a la acción italiana en Albania «con tal de que Albania no tenga funciones antiyugoslavas». El gobierno griego de Metaxás también dio su aprobación silenciosa a la ocupación de Albania. Solamente la Unión Soviética denunció públicamente la ocupación italiana de Albania. La prensa soviética de ese tiempo llamó la ocupación de Albania «un nuevo acto de agresión en Europa» y «una ampliación de la agresión fascista en los Balcanes». Y en 1940, con su declaración en el Soviet Supremo de la URSS, el gobierno soviético denunció la agresión fascista contra Albania y la política de «apaciguamiento» de las potencias occidentales. A través de su ocupación de Albania, los fascistas italianos trataron, por una parte, de saquear todo lo posible los recursos naturales de nuestro país, y explotar y desnacionalizar al pueblo albanés, y por otra parte, de convertir a nuestro país en una base para una agresión  ulterior contra los pueblos balcánicos. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Las críticas de Kao Kang a los métodos revisionistas de Mao; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


«En la actualidad nadie puede negar el antistalinismo de Mao. Véase nuestra obra: «Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin» de 2014.

Hoy analizamos con varios textos, las posiciones de la figura de Kao Kang, uno de sus principales rivales.

Kao Kang era un veterano comunista del Partido Comunista de China (PCCh) desde 1926. Fue un gran militar del Ejército Rojo del PCCh. También mantuvo una excelente gestión en Manchuria, combatiendo en varias ocasiones a los oportunistas e imponiendo la línea revolucionaria. 

«En las filas del partido, incluidos los miembros de la CC, hay personas que anteriormente estaban dispuestas de manera proestadounidense y antisoviética, a quienes ahora apoya la dirección de la CC. Así, por ejemplo, Peng Zhen, miembro del CCP CC, secretario del comité del partido de Beijing y vicepresidente del comité de gobierno político-legal, Lin Feng, miembro del PCCh, vicepresidente del gobierno de Manchuria y miembro del gobierno del Pueblo Central, Li Fuchun, vicepresidente del gobierno de Manchuria, Li Lisan, ministro de trabajo y miembro del gobierno del pueblo central, Bo Yibo, ministro de finanzas, miembro del CC del PCCh y vicepresidente del comité financiero y económico Bajo el gobierno y otros. Al mismo tiempo, el presidente del gobierno de Manchuria, miembro del PCCh CC Kao Kang, Bajo cuyo liderazgo se lograron innegables éxitos en el desarrollo económico y cultural de Manchuria, sufre críticas injustificadas y se creó un entorno insalubre a su alrededor. Esta crítica está encabezada y organizada por el secretario del PCCh CC, Liu Shaoqi. (...) Los comercios al por mayor y al por menor, a excepción de Manchuria, se encuentran casi totalmente en las manos del comerciante privado, repeliendo la capacidad del Estado para ejercer cualquier tipo de influencia sobre la condición del mercado y sobre los precios del mercado, conduciendo a grandes dificultades para abastecer a la población de ciertos bienes, en especial cereales, y creando condiciones favorables para la especulación. La relación del comercio estatal y cooperativo en el volumen de negocios general se estima en apenas 5-8%». (I.V. Kovalev; Informe a Stalin, 24 de diciembre de 1949)

viernes, 6 de diciembre de 2013

La situación de la mujer trabajadora en la Yugoslavia de Tito

Dejaremos esta vez sin más, la intro de los autores:

“Debido a la política contrarrevolucionaria de la camarilla de Tito-Rankovic que ha usurpado el poder del partido y del Estado, en Yugoslavia se ha establecido un Estado policial anticomunista, un régimen de tipo fascista.”| Resolución del Buró de Información del 29 noviembre de 1949

En todo Estado en el que existe la explotación de la minoría por la mayoría, las obreras y campesinas son doblemente oprimidas: por el capital, en primer lugar, y en segundo lugar por lo que Lenin denominaría la “esclavitud casera”, son agobiadas por las tareas más mezquinas, ingratas, duras y embrutecedoras: las tareas relacionadas con la economía doméstica familiar individual.

Y como el estado capitalista que fue, el régimen instaurado tras la guerra por Tito y su camarilla en Yugoslavia ofrecía tal realidad a las mujeres trabajadoras. Ellas eran indiscriminadamente despedidas de las empresas capitalistas “autogestionadas”; cuando conseguían un trabajo, eran remuneradas de peor manera que los hombres por el mismo trabajo realizado; eran inducidas por el Estado a dedicarse a las tareas domésticas; eran abandonadas a su propia suerte, pues no contaban con ninguna clase de seguro de desempleo, de embarazo, etc.

El texto que ofrecemos a continuación, escrito en 1953 por Ekaterina Avramova, Miembro del CC del PC de Bulgaria, resume muy bien la situación de la mujer trabajadora bajo el régimen policíaco que instauraron los carniceros de Tito en Yugoslavia, a la vez que da algunos datos sobre tal régimen.




La condición de esclavas de las mujeres en Yugoslavia

Ekaterina Avramov
(1953)

Como ha sido siempre el caso con el mundo capitalista y sobre todo hoy en día en el período de los frenéticos preparativos de los imperialistas para la guerra, las mujeres y las jóvenes en los países capitalistas son víctimas de la explotación más despiadada. En la Yugoslavia fascista la explotación de las mujeres y los jóvenes se practica con una brutalidad bestial. Todos los horrores del capitalismo, restaurado por la pandilla traidora de Tito, son sentidos, sobre todo, por los trabajadores de Yugoslavia.

Después de la liberación de Yugoslavia por el ejército soviético, la banda de Tito, en un intento de camuflar su repugnante fisonomía de traidores y espías, tuvo que fingir, bajo la presión de las masas populares, que se adheriría al camino firmemente tomado por todas las naciones del centro y sudeste de Europa liberadas por el ejército soviético — el camino de la democracia popular. La Constitución de 1946 de Yugoslavia no sólo proclamó la igualdad de las mujeres sino que también contenía determinadas condiciones que garantizaban tal igualdad: igualdad de remuneración por un mismo trabajo, protección por ley de la madre y el niño, apertura de guarderías, jardines de infancia y otros centros de bienestar infantil.

Ni rastro queda hoy en día de estos derechos conquistados con la sangre de los trabajadores yugoslavos. El principio de igualdad de retribución para un mismo trabajo ha sido enterrado hace mucho tiempo, y los trabajadores yugoslavos se ven obligados otra vez a luchar por este principio.

Las falsas “teorías” de los economistas burgueses se elevan oficialmente en Yugoslavia en el sentido de que, al ser la productividad del trabajo de las trabajadoras más baja que la de los hombres consecuentemente, se les paga a las mujeres por el mismo trabajo menos que a los hombres. Por ejemplo, las mujeres trabajadoras en las fabricas “Napredak” y “Albus”, en Novi Sad, reciben un 15 por ciento menos que los hombres por el mismo trabajo. No es raro que la brecha en la diferencia de remuneraciones ascienda a un 20-30 por ciento. En la actualidad los directores de fábrica en Yugoslavia pueden usar su discreción y fijar las tasas de remuneración. Así, los propietarios capitalistas están constantemente bajando las tasas de los salarios y, en primer lugar, los de las trabajadoras.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo; Foto Çami, 1980

Gracias a este trabajo de traducción realizado por los compañeros del blog Tiempos Rojos; a los que hemos pedido permiso para exponer la siguiente obra, donde podemos evaluar a través de la obra del albanés Foto Çami como veía el Partido del Trabajo de Albania la lucha de clases en el socialismo, lo que añadiendo este trabajo al otro documento de Nexhmije Hoxha publicado recientemente, nos ofrece un marco más amplió de la visión albanesa de estas cuestiones cardinales para los marxista-leninistas. Nos causa especial satisfacción ver que uno de los temas tratados es la desmitificación de que «la contribución más importante que Mao Zedong ha hecho al marxismo-leninismo es la teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado», una falacia, que como el mismo autor dice «Mao Zedong tiene algún «mérito» en esta cuestión, es debido a que ha confundido y mal deformado este problema», este caso concreto también viene a confirmar las críticas vertidas sobre esta falacia en otros documentos. 

Es por tanto un placer ver la comparativa entre la teoría marxista-leninista albanesa sobre la eliminación de las clases explotadoras como tales mediante «la liquidación de la propiedad privada y el establecimiento de las relaciones socialistas de producción en la ciudad y el campo», donde «las clases explotadoras como tales son liquidadas», frente a la teoría revisionista en este caso maoísta, que  afirma que las clases explotadoras prevalecen en el socialismo, teniendo «su base en la aceptación de la existencia de clases antagónicas en el socialismo, que existen objetivamente hasta el comunismo», lo que da pie a que Mao Zedong formulara estas teorizaciones como la de que los partidos burgueses en China desaparecerán cuando las clases explotadoras; en el comunismo, siendo por tanto una excusa dicha aberración teórica antimarxista, para justificar la no expropiación y la severa aplicación de la lucha de clases contra su burguesía nacional. También ya habíamos hablado otras veces, de las maquinaciones de los revisionistas chinos sobre imponer a la dirigencia albanesa esta teoría;

«Mientras tanto, también la dirección china difundía puntos de vista opuestos a la teoría marxista-leninista sobre la lucha de clases. Junto con la teoría de «que se abran cien flores y compitan cien escuelas», que constituye una descarada negación de la lucha de clases, defendía la tesis de que la burguesía, como clase, no desaparece con la construcción de la base económica del socialismo, sino que continúa existiendo, junto con la clase obrera, durante todo el período de la transición del capitalismo al comunismo. Mediante esta tesis los dirigentes chinos pretendían legitimar la conservación intacta de la clase capitalista en la «sociedad socialista» china, la cual, como posteriormente se hizo evidente, no era en absoluto socialista. Estas tesis antimarxista pretendieron imponérsela al Partido del Trabajo de Albania, en mayo de 1966, en el curso de las conversaciones celebradas en Pekín entre una delegación del PTA, presidida por el camarada Mehmet Shehu y otra china, encabezada por Chou En-lai. Este planteó insistentemente que en la declaración conjunta albano-china se incluyese el concepto de la presencia de la clase capitalista en Albania, de la misma forma que en China, y llegó hasta el punto de condicionar la firma de la declaración a la aceptación de esta demanda. Pero los representantes del PTA no se plegaron a las presiones, sino que defendieron con determinación los conceptos marxista-leninistas sobre clases y la lucha de clases. Un mes más tarde el propio Chou En-iai vino a Tirana donde de nuevo planteó a la dirección del PTA la tesis de Mao Zedong sobre la existencia de la burguesía, en tanto que clase, durante todo el período de la construcción del socialismo, esforzándose por probar la «justeza» de la tesis china y los «errores» de Stalin acerca de la lucha de clases! El camarada Enver Hoxha, con argumentos científicos, echó abajo todos sus razonamientos sofísticos, defendiendo los justos puntos de vista marxista-leninistas del PTA sobre esta cuestión, expresados en su IVº Congreso, en el que se proclamó que había sido construida la base económica del socialismo tanto en la ciudad como en el campo. Con el logro de esta histórica victoria en el desarrollo de la revolución socialista, las clases explotadoras habían desaparecido como tales». (Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)


[Como apunte final... decir que el responsable de la traducción del presente texto fue «Tiempos Rojos», un medio que en su momento contó con grandes materiales sobre la historia del marxismo-leninismo. Este y otros como «Crítica marxista-leninista» llevaron a cabo varias traducciones de gran valor sobre los comunistas albaneses que sin duda recomendamos. Pero no podemos pasar por alto que desde el principio contaban con materiales y comentarios entre algunos de sus redactores, como Thiago R, que evidenciaban ser afines a la teoría oportunista de «superar la nefasta polémica entre Mao y Hoxha», tratando de «recuperar el carácter revolucionario de Mao». Esto demostraba, como ya manifestamos en varias ocasiones, que estos autores pese a tener una gran biblioteca en sus manos no comprendían nada de las obras de los albaneses que tenían entre manos. Ninguno de estos medios se caracterizaron por tener análisis propios ni tampoco muy extensos, pero al menos cumplían un papel positivo en cuanto a recuperación de documentación. Poco después ambos sucumbieron, según confesaron algunos de sus miembros, por trifulcas y escisiones entre maoístas y antimaoístas. Lo que demuestra una vez más que el eclecticismo y las medias tintas contra el revisionismo solo conducen al cinismo y al fracaso.]

Sin más dilación, presentamos el documento:


Foto Çami, publicado en Albania Today, 1980, #2 

Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo 

La revolución y el socialismo en Albania se han desarrollado con éxito y han ido siempre hacia delante porque el Partido del Trabajo de Albania se ha atenido consecuentemente a la línea de la lucha de clases, aplicándola con determinación en la práctica, tratando y solucionando correctamente las distintas contradicciones de nuestra sociedad socialista.

Todo el período de la construcción del socialismo ha sido un período de una feroz lucha de clases librada en todos los frentes (político, económico, ideológico y militar), contra los enemigos internos y externos, tanto en las filas del Partido como en medio del pueblo. Los enemigos nos han combatido con todas las armas y medios, con el chantaje y las provocaciones, con la presión y la interferencia, para estancar y minar la construcción del socialismo y, finalmente, destruirlo por completo. Sin embargo, todos los esfuerzos realizados por la coalición de enemigos extranjeros y nacionales, que actuaban en convivencia el uno con el otro, encontraron el fracaso completo debido a la aguda vigilancia del Partido y a la unidad irrompible de éste con el pueblo. Un fracaso similar les espera a los enemigos en el futuro, puesto que en Albania trabaja un pueblo valiente e indomable conducido por un partido que tiene vista de águila; por un Partido que es el filo de la espada de la clase obrera y que desarrolla constantemente las enseñanzas del marxismo-leninismo.

De esta rica experiencia, así como del ascenso contrarrevolucionario que tuvo lugar en la Unión Soviética, China y en otros lugares, nuestro Partido ha sacado conclusiones de vital importancia, que constituyen un desarrollo posterior de la teoría marxista-leninista de la lucha de clases. Estos problemas deben ser reexaminados hoy no sólo porque deben ser tratados cada vez con más profundidad, sino también debido a que, por un lado, existe algún malentendido que debe ser aclarado y, por otro lado, a que deben ser refutadas las distorsiones de los revisionistas modernos, y en particular las de los revisionistas chinos.

Los revisionistas chinos han salido con gran pretensión al campo de la teoría, presentando el llamado “pensamiento Mao Tsetung” como una nueva etapa superior en el desarrollo del marxismo-leninismo, como el marxismo-leninismo de nuestra época. En su destacada obra, “El imperialismo y la revolución”, y en su diario político, “Reflexiones sobre China”, el camarada Enver Hoxha ha realizado una crítica de principios, exhaustiva e integral del revisionismo chino, y de la teoría y práctica del “pensamiento Mao Tsetung”.

La propaganda china dice que “la contribución más importante que Mao Tsetung ha hecho al marxismo-leninismo es la teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado”. Hay que decir desde el principio que si Mao Tsetung tiene algún “mérito” en esta cuestión, es debido a que ha confundido y mal deformado este problema. Por lo que no sólo no ha hecho ninguna contribución a la teoría marxista, sino que ha causado una gran confusión y realizado una flagrante deformación de ella.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Sobre el «maoísmo crítico» de Odio de Clase; Equipo de Bitáocora (M-L), 2013


«Nos van a perdonar nuestros lectores, por este tipo de publicaciones, pero ya que el blog «Odio de Clase», no se cansa de citarnos mientras hace el ridículo intentando contrarrestar nuestros análisis fundamentados con excusas como que; «somos trotskistas emboscados» [1] o «apoyamos al Frente Sandinista de Liberación Nacional y al socialismo del siglo XXI [2]». Tenemos curiosidad no por aclarar nuestra posición acerca del trotskismo o del socialismo del siglo XXI, que es más que conocida con nuestra labor de análisis y denuncia de tales corrientes –nuestros diversos documentos así lo acreditan–, sino que nuestra curiosidad emana de su llamado «maoísmo crítico», algo por lo mínimo ambiguo a la primera ojeada. Las acciones desesperadas de maldecir sin plantear debate alguno nos causa una enorme risa y vemos que seguramente responden o bien a que no leyeron mucho de nuestro medio, o bien a que simplemente están desesperados y asustados ante la incapacidad para contrarrestar nuestros artículos.

Repasemos una sencilla frase que ellos mismos dejaron en otro colectivo ecléctico:

«No cabe duda de que hay cosas muy cuestionables en las posiciones maoístas. La llamada «lucha de dos líneas» , las críticas injustas a Stalin, el contar con la burguesía nacional para construir el socialismo, etc, etc. ODC cada vez somos más autocríticos del maoísmo». (Odio de Clase; Comentario en RSAmadrid, 13 de noviembre de 2013)

Este reconocimiento sí que es formal, ya que si uno entra a este medio, y si ignoramos todos los eslóganes y cartelitos clásicos de la Revolución Cultural maoísta que presuponen un apoyo incondicional a Mao Zedong, nunca veremos que hablen claro de los «errores de Mao Zedong» ni se ha hecho un análisis extenso de ellos, añadimos; pasar a pies puntillas por webs amigas o ajenas reconociendo en parte dichos errores no es hacer autocrítica propiamente, más bien es querer que la tormenta amaine cuanto antes intentando que la reputación de Mao Zedong no salga perjudicada. Y por supuesto suponemos, aunque no tenemos constancia, que dicho medio nunca se han planteado todos esos errores que dicen reconocer, por lo que su postura corresponde a los de alguien que no se puede dignamente etiquetarse de marxista-leninista, puesto que maoísmo y éste son incompatibles. 

De estos errores que ellos aparentemente dicen reconocer; como podría ser el concepto maoísmo de partido, al cual nosotros hemos brindado bastante material, ellos como en toda evaluación nuestra, nunca han respondido con datos, argumentos, citas y demás. 

También se habla aquí por ejemplo de «las críticas injustas a Stalin». Ciertamente Mao Zedong hizo críticas injustas a Stalin, algunas criminales, pero él mismo reconoció que nunca fue un especial seguidor de su obra:

«Antes de mi encuentro con Stalin, yo no tenía buenos sentimientos hacía él. No me gustaba leer sus obras: he leído solamente «Sobre los fundamentos del leninismo», un largo artículo criticando a Trotski, y «Los éxitos se nos suben a la cabeza», menos aún me gustaban sus artículos sobre la revolución china». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)

En cambio Odio de clase pese a decir que sí, nunca ha condenado estos epítetos, no los ha promovido para que la gente los conozca. Precisamente los omite con el fin de ocultar las vergüenzas de Mao Zedong, promoviendo eso sí, por otro lado, los textos del Partido Comunista de China (PCCh) donde se alaba a Stalin, eso sí de forma superficial. Esto demuestra la poca sinceridad a la hora de hablar de autocrítica y nos recuerda al intento de camuflar las vergüenzas originales de Mao Zedong en las reediciones de sus Obras Escogidas. Muestra sencilla como venimos repitiendo, es que desde este medio hemos lanzado muchísimo material sobre los «errores de Mao Zedong» y nunca se han puesto en contacto con nosotros para debatir alguna divergencia o para felicitarnos simplemente por el material a estudiar como si han hecho otros colectivos por lo que este tema no les interesa lo más mínimo, al revés nos critican por nuestro antimaoísmo declarado. 


Existe a la mitad de la frase anterior de Odio de clase un reconocimiento intrínseco de lo que hace al maoísmo ser parte del revisionismo moderno: «el contar con la burguesía nacional para construir el socialismo», y es que señores, querer unir mecánicamente fuerzas antagónicas como son el proletariado chino y su burguesía nacional bajo la excusa de la particularidad nacional y mediante la extensión de métodos pacíficos, es pedir la conciliación de clases, es promover el reformismo:

«Nuestro método para llevar a cabo la revolución socialista es el método pacífico. En el pasado, mucha gente, tanto dentro como fuera del partido comunista, expresaban dudas acerca de este método. (...) Dadas las condiciones que prevalecen en nuestro país, es posible usar métodos pacíficos –estos son, el método de persuasión y educación– no sólo en lograr la transformación del sistema de propiedad individual en propiedad colectiva socialista, sino también en lograr la transformación del sistema capitalista al sistema socialista». (Mao Zedong; Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (Extractos), 25 de enero, 1956)

Recordamos que esto mismo inspiró a uno de los mayores traidor del marxismo-leninismo a nivel nacional; Santiago Carrillo:

«Quizás el rasgo más original de la Revolución Socialista China lo constituye el hecho de que como aliado del proletariado, al lado de las masas campesinas y la pequeña burguesía urbana, se encuentre también la burguesía nacional. (...) La vida nos enseña, por el contrario que incluso en China donde la transformación de la Revolución democrática en socialismo se lleva a cabo pacíficamente y no hablemos de la burguesía monopolista ha aceptado marchar gradualmente hacia el socialismo cuando no le queda más que este camino o el suicidio. La experiencia china contribuye a fundamentar los planteamientos hechos por el XXº Congreso del PCUS de 1956 sobre las diversas formas que puede revestir el paso del capitalismo hacia el socialismo. Hasta el presente, los ejemplos de paso pacífico del capitalismo. (...) Lo que ha ocurrido en China, es decir, que una parte de la burguesía participe en determinadas condiciones en la edificación del socialismo, puede repetirse en otros países». (Santiago Carrillo; Sobre una singularidad de la revolución china: la alianza de los capitalistas nacionales con el proletariado, 1957)

¡¿Vaya, que pasa sorprendidos de que la influencia del posterior eurocomunismo nazca como Carrillo reconoce del propio Mao y sus formulaciones heterodoxas?!

Esto es lo que los ignorantes del marxismo-leninismo, llaman «el aburrido arte de citar», normalmente dicen eso porque ellos adolecen tanto de una formación ideológica correcta como de una coherente puesta en práctica cuando se da la ocasión. Es por eso que este tipo de citas siempre escuecen tanto a los pseudomarxistas, ya que les pone en un severo aprieto y les recuerda cuanto les falta por conocer. Además, es sabido que nuestras citas no son enunciados sin criterio alguno, sino que corresponden a un tema concreto, mediante el cual a través de una analogía... presentamos una cita de un autor sobre un tema concreto, donde concluye algo que se ha corroborado en la praxis, todo esto para no olvidar los axiomas de la doctrina. Claro que para debatir uno no se puede limitar a repetir citas, mucho menos si están fuera de contexto, pero ni nosotros ni el resto de los marxista-leninistas hacen eso, en cambio la ausencia de argumentos de autoridad, de datos cuantitativos y cualitativos actualizados, de analogías históricas correctas, etc., y la reducción del debate a eslóganes de defensas de una postura por sentimentalismo hacia unas siglas o unas figuras, el desviar la cuestión principal hacia cuestiones menores, afirmar sin argumentar... sí que es lo más pseudomarxista que existe, y esa es la forma clásica del revisionismo.

Esperamos por tanto, que en vez de dedicar tiempo a maldecir a nuestro medio y otros con los que tienen divergencias, se dediquen a hablar y señalar que esta mal de nuestra evaluación de Mao Zedong, lo mismo le recomendamos con los otros maoístas que tengan diferencias cuando discutan con ellos, decimos estos no por otra cosa que para que reconstruyan un poco de credibilidad ante sus lectores, para ello deberían cesar sus argumentos ad hominen y sustituirlos por unos planteamientos claros de la cuestión, lo que se dice entrar en materia.

Esta tendencia del «maoísmo crítico» es un disfraz para acallar su denuncia como corriente revisionista, para acabar promoviendo finalmente de forma solapada 
–bajo diversas excusas– sus conceptos y métodos, perpetuando su supervivencia. De igual modo que su eslogan de «superar la nefasta polémica entre Mao y Hoxha», solo esconde un fallido intento de igualar a dos figuras incompatibles. Ningún marxista-leninista transige con estas tretas baratas. Ya Enver Hoxha advirtió en su día que:

«Todas las teorías no marxistas de Mao Zedong han sido denominadas «pensamiento Mao Zedong». Naturalmente esto se ha hecho para demarcar el marxismo-leninismo del «pensamiento Mao Zedong». Esta es la «teoría» que se han esforzado por imponernos tanto a nosotros como al resto de los comunistas del mundo, pero nosotros no hemos caído en este error fatal. Los maoístas, en sus designios de mistificación, es decir, en sus designios de hacer pasar las ideas liberales, revisionistas y anarquistas de Mao Zedong por marxistas, han aparecido con otra fórmula: «El marxismo-leninismo-pensamiento Mao Zedong». Se comprende claramente el truco de este camuflaje». (Enver Hoxha; Los zigzags en la línea china: Reflexiones sobre China, Tomo II, 1 de enero de 1976)


Se ve por tanto que: 

«Sin denunciar y refutar el pensamiento Mao Zedong, sin combatir y erradicar toda influencia suya en el movimiento revolucionario, no se puede hablar seriamente de lucha contra el revisionismo chino ni contra el revisionismo moderno en general, no puede consolidarse y desarrollarse debidamente el movimiento marxista-leninista ni puede hacerse avanzar con éxito la causa de la revolución». (Enver Hoxha; Informe al VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1981)

Esa es la única conclusión lógica». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el «maoísmo crítico» de Odio de Clase, 2013)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] Sobre nuestras críticas al revisionismo trotskista 

[2] Sobre nuestras críticas al revisionismo del socialismo del siglo XXI

Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


«Debido a que hemos recibido muchas felicitaciones por parte de gente acorde al marxismo-leninismo o de simples simpatizantes a nuestra línea política mostrada en nuestro medio, pensamos que la razón de estos fenómenos es algo debido al carácter y estilo nuestro material y su esencia clara, formativa y reveladora. Aprovechando todo esto, queremos explicar el porqué de la clarividencia de nuestras publicaciones que ilustran sin trampa ni cartón la necesidad de una línea clara y directa.

Nosotros simplemente tenemos la idea de publicar online material marxista-leninista, lecturas clásicas pero sobre todo si es posible material inédito, tanto de autores marxista-leninistas
. También de material nuestro, de temas pasados como actuales, puesto que si no seríamos simples bibliotecarios que se dedican a recopilar obras. El objetivo de nuestros análisis y de la exposición de los textos clásicos es ayudar tanto al simpatizante interesado en el marxismo-leninismo como al veterano militante que desea reforzar sus conocimientos, ya que como sabemos esta formación nunca termina. 

El objetivo es ayudar en todo lo posible a los marxista-leninistas sin partido, a las organizaciones embriones con vistas a ser partidos marxista-leninistas. Por tanto nos parece absurdo intentar eludir cuestiones claves si realmente compartimos un mínimo de rigor en esta clarificación histórica de lo que fue y es marxismo-leninismo, y de lo que entendemos que debe de ser.


Como dijo Lenin:

«Los partidarios sinceros de la emancipación de los obreros del yugo del capital de ningún modo pueden oponerse a la formación de un partido comunista, el único que puede dar a las masas una educación no burguesa ni pequeño burguesa, y el único que puede desenmascarar, avergonzar y ridiculizar sinceramente a los «dirigentes». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Carta a los obreros ingleses, 1920)

En las condiciones del capitalismo:

«Cuando las masas obreras son sometidas a una incesante explotación y no pueden desarrollar sus dotes humanas, lo más peculiar de los partidos políticos obreros es justamente que sólo puedan abarcar a una minoría de su clase. El partido político puede agrupar sólo a una minoría de su clase, puesto que los obreros verdaderamente conscientes en toda sociedad capitalista no constituyen sino la minoría de todos los obreros. (...) Si tales camaradas están a favor de que exista una minoría que luche decididamente por la dictadura del proletariado y que eduque en este sentido a las masas obreras, esa minoría no es, en esencia, otra cosa que el partido». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el IIº Congreso de la Internacional Comunista, 1920)

Para tal fin, creemos firmemente que una de las prioridades es separar el marxismo-leninismo de su distorsión o caricatura. 
Si indagamos en la historia el marxismo-leninismo históricamente, observaremos que la lucha ideológica se mantenía como algo de suma importancia no solo cuando el partido estaba asentado, sino incluso con más énfasis cuando la organización estaba en un estado embrionario, lo cual es normal, porque es algo cardinal para su desarrollo: 

«Para establecer y consolidar el partido, significa que debemos establecer y consolidar la unidad entre todos los socialdemócratas rusos [1], y, por las razones indicadas anteriormente, esa unidad no se decreta, no puede llevarse a cabo por ejemplo mediante una reunión de representantes que se comprometen a firmar, sino que debe de ser algo trabajado. En primer lugar, es necesario trabajar por la unidad ideológica sólida que debe sin más dilación eliminar la discordancia y la confusión, que –seamos francos– reina entre los socialdemócratas rusos en la actualidad». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)

Esto como decimos, no es una aspiración que nace porque nosotros seamos simples tozudos, sino porque responde a la necesidad histórica que tiene cada país de reunir en su organizar a los elementos conscientes más avanzados del proletariado, y por tanto a que dominen teóricamente el marxismo-leninismo para poder así, acceder y conseguir los futuros objetivos fijados dentro de la organización revolucionaria comunista. Y este tipo de organizaciones como decimos, comienzan desde el inicio por lograr la unidad ideológica entre sus miembros:


«Sólo cuando una organización ha sido fundada, sólo cuando se ha establecido dicho puesto socialista ruso, podrá el partido poseer una base sólida y podrá convertirse en un hecho real, y, por tanto, una fuerza política poderosa. Tenemos la intención de dedicar nuestros esfuerzos a la primera mitad de esta tarea, es decir, a la creación de una literatura común, consistente en principio, capaz de unir ideológicamente la socialdemocracia revolucionaria, ya que consideramos esto como la apremiante demanda del movimiento de hoy y una condición necesaria preliminar para la reanudación de la actividad del partido». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)